1- El Pensador y El Nigromante, figuras señeras de la literatura mexicana decimonónica, escribieron para un pueblo analfabeto para un lector y una multitud de escuchas. Según Palazón, ambos escritores entregaron estilos literarios que fluyen sin las desviaciones acartonadas de algunos autores de entonces, y sí llenos de propuestas de filosofía política e historia, una Clío pegada a las musas de la épica y la lírica.
2- El objetivo es demostrar cómo bajo las tácticas del Estado nacional, sobrevinieron en México genocidios y etnocidio. Empero también hubo defensores de la nación (de natus, onis, camada) como sociedad fraternal y realmente igualitaria
3 La metodología usada es la hermenéutica, cuya unidad de sentido es un texto completo tal, que si se altera una parte, se altera el todo. Además, obliga a interpretaciones desde perspectivas que no se pretenden únicas ni verdaderas, sino adecuadas, comprobables, entre otras razones porque si se contextualiza, también la interpretación proviene de lectores diferidos que conocen efectos históricos.
4 Este artículo repasa las ventajas de los cabildos coloniales frente a las dominaciones ideológicas justificadas por la historia progresiva que objetó el satanizado I. Ramírez.
5 El Estados nacional negó a los “indios” la inteligencia. Fueron tratados como escoria desechable, fósiles de etapas superadas donde brillaron en su esplendor. Ramírez los ensalzó como símbolo patrio: nuestra identidad se debe a las lenguas aborígenes, dijo.
6 El Pensador y El Nigromante defendieron la libertad de: acción, propiedad y ciudadanía “india” en la democracia naciente. Ramírez agregó que tenían el derecho de ejercer la justicia según sus usos y costumbres.
7 Durante la génesis del Estado nación (dos categorías que no se habían planteado juntas hasta 1821) hubo voces literarias disidentes en política, cultura y economía. Nunca llegó el progreso, sino la involución.
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